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Discursos

Palabras de la Embajadora Liliana Ayalde en ocasión de su condecoración con la Orden Nacional del Mérito "Gran Cruz"

25 de julio, 2011

Ministerio de Relaciones Exteriores de la República del Paraguay

Ante todo permítame reconocer y agradecer al Presidente Fernando Lugo, a su Gobierno, y al Canciller Jorge Lara Castro, por otorgarme este gran honor. Estoy sumamente conmovida y honrada al recibir la Orden Nacional del Mérito "Gran Cruz" al culminar mi gestión como representante de los Estados Unidos de Norte América.    

Me siento privilegiada de haber podido acompañar al Paraguay durante estos últimos tres años.  Llegué en un momento histórico y muy esperado por miles de paraguayos. Ha sido para mí un privilegio haber sido testigo de este proceso de cambio en el país y haber podido contribuir de una manera positiva a las prioridades establecidas por el Gobierno presidido por el Presidente Fernando Lugo y poder así destacar las relaciones bilaterales entre nuestros dos países.

Aprovechando los programas de cooperación del gobierno de los Estados Unidos pudimos responder positivamente a sus prioridades y así contribuir al fortalecimiento de sus instituciones, al combate de la corrupción y la impunidad y a la construcción de una sociedad más justa, inclusiva, y tolerante --  y donde las oportunidades y beneficios económicos del país sean gozadas por una gran mayoría y no solamente por algunos.   

Los Estados Unidos y el Paraguay tienen una rica tradición de amistad y trabajo conjunto que se remonta a  mil ochocientos cincuenta y dos (1852). Hoy en día, el Gobierno de los Estados Unidos sigue teniendo un gran interés en el desarrollo, el éxito, y el futuro de Paraguay. 

Durante mi gestión he tenido la oportunidad de poder ampliar y profundizar nuestras relaciones bilaterales. Hemos trabajado conjuntamente con varias instancias gubernamentales, con el sector privado y con la sociedad civil para fortalecer las instituciones democráticas; promover el desarrollo socio-económico y el comercio internacional; así como fortalecer y mejorar el sector judicial y el de seguridad ciudadana. Hemos también aportado con asistencia técnica para contrarrestar el tráfico de drogas, el lavado de dinero, y para reforzar los derechos de propiedad intelectual. La asistencia militar y asistencia humanitaria de igual modo formo parte importante de nuestra propuesta agenda bilateral.  

He sido testigo de una gran celebración este pasado mes de Mayo cuando vimos un país harmoniosamente unido festejando su independencia. Coincidentemente este año 2011 también celebramos algunos aniversarios importantes para nuestras buenas relaciones. Como lo es el quincuagésimo aniversario de la fundación de la Agencia para el Desarrollo Internacional de los Estados Unidos (USAID), y el Cuerpo de Paz. 

En los últimos cuatro años, USAID ha gestionado más de sesenta millones de dólares para los dos programas Umbral de la Corporación del Desafío del Milenio para que Paraguay pueda hacer frente a la corrupción y mejorar el estado de derecho.  La cartera de cooperación de la USAID también incluye un programa que ha apoyado a los Ministerios de Agricultura, de Industria y Comercio en una iniciativa en la los departamentos del norte del país que por muchos años experimentaban una falta de presencia del Estado. Se apoyaron actividades para mejorar los ingresos, el acceso al empleo, y los servicios básicos para los Departamentos de San Pedro, Concepción, Amambay y Canindeyú. Y es de esta manera como yo tuve la oportunidad de visitar y conocer más de la realidad de otras partes del territorio nacional.

Agradezco al gobierno y al pueblo de Paraguay, quienes han acogido uno de los mayores contingentes de voluntarios del Cuerpo de Paz en el mundo. Hoy tenemos 220 voluntarios que trabajan en agricultura, educación, medio ambiente, salud y desarrollo rural. 

Al emotivamente recibir esta condecoración, valga la ocasión para expresar mis agradecimientos a todos los miembros de la Embajada - estadounidenses y paraguayos - que colaboran arduamente en mi misión quienes sin ellos no hubiese sido posible compartir tal distinción.  

A mis colegas del cuerpo diplomático que me honran con su presencia, por favor acepten mi más sincero agradecimiento por su amistad, profesionalismo, consejo, y dedicación durante nuestro tiempo juntos aquí.  Me llevaré conmigo muchos recuerdos de momentos compartidos con todos ustedes, y me siento privilegiada de haber trabajado al lado suyo.  Les deseo a todos éxito continuo en su labores, hoy y en el futuro. 

Durante nuestra permanencia en el país, mi familia y yo hemos sido recibido con la calidez que identifica a los paraguayos, hemos disfrutando de sus tradiciones, costumbres y hemos admirado sus bellezas y riquezas. Aunque será difícil partir, nos sentimos afortunados de haber podido compartir estos importantes años y aunque extrañaremos al Paraguay sabemos que seremos los portavoces de todo aquello que promocionara el país resaltando su gran potencial y su gran futuro.  

Para concluir,  canciller Lara Castro, de nuevo por favor acepte mi más sincero agradecimiento por la imposición de ésta condecoración y por la excelente relación de trabajo entre la embajada y los miembros de la Cancillería Paraguaya. 

Mis experiencias en el país me han enriquecido enormemente, y deseo al Gobierno de Paraguay, a Presidente Fernando Lugo, y al pueblo Paraguayo todo éxito y prosperidad hoy y siempre.

Muchas Gracias.